Se acerca el final


Que no me atrape la tristeza,
soledad no intentes volverme loco,
que me dejen soñar sueños utópicos,
quiero descansar después de tanto dolor.

Que no me atragante el llanto,
amor deberías volver a mi lado,
quiero sentir de nuevo esos labios,
esa calma que me lleva a la felicidad.

Que no sea todo mentira,
que no se desgaste toda mi vida,
intento luchar en vano,
no puedo vencer lo que amo.

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Lo vi todo


Lo vi todo, cruelmente se quedara el recuerdo en mi por toda la vida, no habrá forma de sacarme esas horrorosas imagines de mi cabeza, tanta sangre, tanto terror, tanto dolor, como poder olvidarme de todo aquello, si bien me he salvado tal vez hubiese preferido ser uno más de los muertos que a ser un vivo con tales recuerdos.
¿Por qué tan cruel asesinato en masa?, ¿Qué pudieron hacer para merecer tanto?, las caras de las victimas no trasmitían odio, no parecía gente mala, no parecían ser merecedores de tan horrible maltrato, pequeños de corta edad, gente de edad avanzada, jóvenes, mujeres, un gran variado de personas para que todas reciban el mismo castigo ellos no discriminaron ni sexo, ni edad, ni salud, ni nada.
Todas las victimas atadas con sogas que se iban apretando segundo tras segundo y se notaba como la soga ahorcaba sus articulaciones poco a poco aquello debió quemar sus pieles, mientras cada a cada uno de ellos le insertaban clavos en cada dedo de ambos pies, oh tantos gritos y yo siendo otro testigo de tal masacre.
Mátenlos pedía yo en silencio, no podía soportar ver más dolor pero mis ojos no podían despegarse de aquello, muchos clavos se incrustaban en sus cuerpos, acido se tiraba sobre el ojo izquierdo de cada persona, decían los autores de tal tormento que así podían ver con un ojo lo que se merecían, pero no creo que nadie se merezca aquello.
Fueron varias horas de tortura y de maltrato, aproximadamente 3 horas. Algunos se desmayaban de dolor pero le tiraban agua para que despierten y así seguir torturándolos, se ve que los mal vivientes sabían como castigar y como hacer para que no mueran hasta que lo desearan, se veía tanta crueldad en aquellos ojos confrontando con los demás ojos que deseaban morir nada más, yo también preferiría morir que quedarme con tal recuerdo de masacre, lo peor seria ser rescatado o que los dejen vivos.

Secaras mis lagrimas


Secar mis lagrimas, como lo he de lograr, como intentar ir contra el destino que marca sus pasos con pies firmes, mientras yo me tambaleo sobre la vida, infectado de tanta sociedad y sintiendo tanta soledad, tan juntos y tan separados, tan olvidados.
No se aprecia el color de las flores, no se oyen los cantares de los pájaros, no se juega ya con las formas de tantas nubes, hoy nos ciega el sol y nos impide ver hacia arriba, nos hace fijar la mirada a tanta pena creada por el hombre, a tanta destrucción infinita que pareciera nunca acabarse y seguir su ciclo ascendiente, ¿Qué ha pasado amigo?, ¿hemos perdido el amor o la imaginación, o acaso nos han robado el alma para en cambio colocarlos una triste y amarga soledad?. Quien ha de contestarme esas preguntas, será la misma persona que intentara secar las lágrimas que salen de mi como si fuese una cascada de castigo de la tristeza.
Me he convertido en un triste árbol, que se deshoja en un desesperanzado otoño y quien llora los recuerdos de la primavera donde todo sonreía y crecía, se caen mis hojas y me genera dolor, para dejarme indefenso a un cruel invierno, un sofocante frío invadirá mi piel y me hará estremecer haciéndome sentir que una nueva primavera ya no habrá.
Se ha acabado el sueño de la felicidad, solo por abrir los ojos y observar lo que nunca antes me anime a descubrir, tan soledad rodeada de gente, tantas muertes por la codicia y la avaricia de quienes años tras años supieron conquistar el mundo.
Parece que el ejército del amor es inútil y esta muy disperso y cada día caen más victimas, no podemos defenderlos y cuidarlos, nos sentimos mal y tristes.
Estamos perdiendo las esperanzas, los resultados son trágicos tanto que nos agobian, nos desangran, nos quitan los recuerdos de las sonrisas y el calor de los abrazos, solos como fría agua que se convierte en hielo marginada del cariño en una pequeña cubetera para que aquellos los grandes sacien su sed y puedan refrescarse con nuestras lagrimas.