mi reflejo.


Siempre supe, y todas las mañanas lo corroboraba, mi reflejo en el espejo era idiota.
Tanto desprecio me generaba esa persona que muchas de mis mañanas no me mire al espejo, quizas mi etapa de mayor felicidad fue gracias a cuando una noche el espejo se descolgo de la pared y cayo, adios idiota me dije, iluso.
Mis dias crei que tomaban otro color, que eran nuevas, refrescante energia de los dias, falsos.
Hoy fui al centro, muchas vidriedas con reflejo, otra vez mi tonto reflejo, mi tonto yo, despues de tanto tiempo sin mi tonto yo, me doy cuenta que el idiota era yo.

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