El Bufon


Todo se ha perdido, ya no queda ni un gajo de lo que una vez eso fue.
Solo quedo un gran anhelo de haber pensando que era eterno, y ahora el tiempo pasa con total impunidad a destrozarlo todo, a recordarme que soy un simple mortal y que todo lo que me sigue y me acompaña es perecedero al fin.

Había creído ciegamente en tantas cosas, sin darle oportunidad alguna a la duda, ¿para que? Para que en un segundo todo cambie, todo se derrumbe.

Quise ser el rey del tiempo y no fui mas que un simple siervo, pensé en ser príncipe que rescata a su princesa y fui el bufón que es echado del castillo.

Enojo, ni siquiera tengo enojo de tan absurdas situaciones que me han hecho sentir un ser absurdo.

Ahora que es tarde entiendo el juego y ya he perdido tanto tiempo; el agua ya me tapo : la montañas ya me hicieron perder ; el amor ya me supo engañar ; la muerte ya comienzo a acariciarme.

Hoy no quiero ser mas nada que una experiencia y contártelo para que de mi aprendas, aprendas mi mismo error, el error de Adán y Eva, el mismo error que llevamos todos los seres humanos mortales en las venas.

Que lindo hubiese sido navegar en los mares de la inmortalidad, pero era efímero y mentiroso, jamás debí creerme el cuento; NO HAY UNA OLLA EN LA COLA DEL ARCOIRIS, SOLO HAY UN ENGAÑO, Un engaño que creemos todos.

dame un abrigo


Podías haber escondido otro mundo para cuando yo llegue a tu vida, cuando marque mis primeros pasos en tu mundo.

En cambio a lo que yo hubiese querido, elegiste que nuestro mundo sea frágil, tan frágil pero tan frágil.

Al verme bien supiste que yo no era rey, ni semi dios, tan solo humano, que no tengo la capacidad de convertir mis ideas en realidad y vos decidiste empezar el mundo con posiciones lejanas, con caminos interminables que no todos conducían a vos.

Y en esos caminos me perdí con tanta bifurcación, intente acordarme de cada arbol, de cada canto de pajaro que pasaba por el camino, pero no me fue tan posible como creia que sucederia, al empezar el camino tambien imagine ser un semi dios como vos, pero solo fue otro equivoco, otra hoja que se cae en otoño.

Otoño fue la estacion elegida por vos y cuando llego el invierno casi muero helado, ni abrigo encontre el sendero que elegi, y bueno seguia helado caminando lo que me dejaba mi cuerpo pensando que la culpa era totalmente mia, yo elegi el sendero, pense que era el mas rapido para encontrarme con tu corazon, pero fue el mas inútil.

La primavera me devolvió las fuerzas, y me hizo pedirte perdon una y otra vez, una a la mañana, otra a la tarde y una a la noche.

Ahora estoy seguro, ni siquiera me escuchabas, simplemente me ignorabas.

Y yo como un iluso ilusionado marchaba para todos lados, mezclando mis caminos por creer que elegir uno solo no me llevaria a nada, me llevaron todos a tu indeferencia!

Tu indiferencia me sofoco en verano donde caminar bajo los rayos de los soles era un castigo infernal, pero a pesar de eso descanzaba gracias a la sombra de algun arbol, tomaba agua si lo habia y segui caminando, y encontré el camino “para caminar”.

Agua, sombra y descanso y a caminar, asi paso el verano, caminando en el infierno del sol.

¿Que me quedaba en ese entonces? Nada, ni un abrigo y ya empezaba nuevamente el otoño, a seguir caminando entre el ruido de mis pisadas, que mejor canto, que mejor unión que la de mi pie y la de las hojas secas de arbol.

La union termino con la falta de hojas, y comenzo nuevamente el invierno y yo! Y yo! Sin un puto abrigo!!

PD de E.: Los errores de ortografia se los dejo a ustedes para divertirse.

me ves esta vez?


Me ves esta vez?
Mi sombra se puede ir, desaparecer y jamás volver.
Se querrá ir a buscar otro sueño menos oscuro,
Algo que le haga sentir bien.

En mis años oscuros, fue imposible prender una vela y tuve que aprender el camino a golpes y topetazos, la sangre no era roja, era sabrosa!
Yo no era drácula ni lo buscaba ser, sin embargo mi cabeza se estropeaba todas las noches, donde no me acompañaba ninguna de todas las sombras.
Creo que ahora sabes porque no tengo ese miedo, ese miedo a perderse, a hundirse en la oscuridad, no hay nada mas profundo que la tristeza humana, tristeza perfecta de un ser imperfecto.
Huís de acá para allá para intentar safar, pero no podes darle la vuelta, no vas a encontrar ni la puerta, te lo puedo asegurar. Ya fui por todos lados, no se me perdió ni el más mínimo detalle, a ciegas lo descubrí, me encanta el sufrir, tormentosos días de la vida humana, ¿ves? Así es como se compone mi calendario.
Si se cae un árbol sobre tus piernas, te va a doler, pero si ves como fracasan todos tus intentos, el dolor en tu alma será aun peor que el que sufran tus huesos, tu carne y tu piel, ese es el verdadero dolor del que hablo, ese que te hace llorar todas las noches cuando estas en tu sucia cama. Cuando te tapas con las frazadas la cabeza y te auto decís “jamás lo voy a lograr”, no soy fantasma, pero te puedo escuchar, todas las noches lo puedo escuchar.
¿Culpas? A quien le echaras la culpa de tú propia pena, del desangramiento de tu torpe corazón, débil, débil y frágil, débil, frágil e inapropiada para este camino.
No hay razones, ni rezos, ni momentos, nada va a cambiar este infierno.
Elegiste atravesar la puerta, correr por donde nunca antes habías camino y ahora pensas que hubiese sido mejor ir a gatas por el piso, para que todo sea mas llevadero.
Tu vieja y quebrada espalda, discúlpame, pero no fui yo, fuiste vos quien la cargo de piedras, que forma mas entupida de pensar en física.
¿Y aun no comprendes el poder de la imaginación de la mente? ¿No?
Entonces no me digas que sentís estas palabras, que al ingresar por tus ojos rompen todas tus venas de cordura.
Las palabras repliegan en la cima de lo peor de vos, y ahí te ves, demacrado como muerto colgado, como perro muerto en las vías, como esclavo del trabajo.
Terminare mi rezo, ya hice acuerdo con dios, pero lo lamento no podes venir a donde voy a ir yo, si no te gusta todo esto, donde voy menos te va a gustar.
LA OSCURIDAD ES LA PARTE OSCURA DE TUS DIAS.

El lejano tiempo


Intentando no olvidar

Cuantos innumerables momentos, secuencias, instancias, piedras pase ya por mi camino y cuantas mas innumerables son las que todavía están por venir.

Y tan poco a veces recuerdo, que creo tener mala memoria y entonces me atormenta saber que todo esta guardado en algún rincón, en algún cajón, en algún baúl en algún cuarto de mi mente.

Lo comprendo, todo lo vivido me sigue, sigue atado a mi presente, aferrado al futuro que esta un poco más lejos, aproximados por un hilo, un hilo como de barrilete, ahí van en el cielo de mi tiempo, el pasado, presente y futuro.
Tapan el sol en ciertas ocasiones.

¿y mis palabras?…

Pequeños espacios en blanco

En ningún lado encuentro las justas, las exactas, las únicas.
Pero me auto-obligo a escribir, a seguir escribiendo.

En el cielo con la tristeza

En el cielo me encontré por varias noches seguidas con la tristeza, sin importarme si llovía o tronaba, sin importarme mas que estar ahí con ella.
Abrazados en la oscuridad del cielo, recolectando amargos lamentos en los anillos de algún planeta lejano.

Llorando a su lado, entendiendo el significado de las lágrimas.

Recordando esos tantos pocos momentos únicos que fueron buenos de verdad. Revolviendo con sal todas las heridas que nunca sanaran.

Dejenme en paz!


¿Pueden dejarme en paz? Malditos fantasmas me siguen a todos, lados y duermen conmigo en la misma cama, se despiertan cuando yo me despierto, fingen que se lavan los dientes cuando yo lo hago, hasta me siguen en el roca (tren).

Cuando salgo a caminar, pisan primero las hojas de otoño y le sacan toda la diversión, están decididos a fastidiarme y día a día lo van logrando un poco más.

Y aunque crean que ellos son muy valientes, tengo que decir que a veces hasta les doy miedo cuando digo “me voy a suicidar y vamos a ver quien jode a quien”
Yo los soporto vivo, ellos están muertos, tienen esa leve ventaja de años sobre mi, pero la experiencia me va nutriendo poco a poco, como si fuera un cuenta gotas.

Siempre hacen payasadas para que les preste atención y me hacen reír en los lugares donde yo no debería reír, “¿de que te reis?” me pregunta la gente, “de nada”, si tan solo supieran de que me río, todos se asustarían, la gente no es tan tolerante, yo me fui haciendo.

Y bueno ellos me dicen que así es la vida… y yo ¡sigo viviendo!

Piedra en el camino


Iba caminando distraídamente por la vereda, mientras un maldito perro ladrada por mí pasar, cansado de escuchar su ladrido decidí cruzar la calle, de distraído que venia, me llevo puesto una bicicleta al bajar el cordón.
La rueda de la bicicleta dio de lleno sobre mi pierna izquierda tirandome al piso, mientras que la chica que conducía casi se cae de costado, pero se ve que tenía buenos reflejos al apoyar un pie sobre el asfalto.
Yo luego del golpe caí al piso, maldiciendo mi idiotez, pase unos largos segundos, hasta que escuche su voz “¿estas bien?”, sin mirarla, viendo la calle de cerca le pedí perdón, es que yo me había bajado a la calle sin ver bien si venia alguien o no.
Estiro su mano para que yo la tomase y me reponga de pie, mire mi ropa toda sucia y me dije en voz alta “soy un idiota”, a lo que ella afirmo con una carcajada.
“Confirmado, la gente se ríe de mi” afirme.
Al tomar su mano, firme, vi unos raros anillos, una serpiente y en otro un sol indio.
Me quede viéndolos, y ella al darse cuenta me dijo “¿te gustan?, los conseguí en un viaje a la india”, “si” respondí yo, seco.
Al levantar la mirada y fijarla en su cara, vi que sonreirá, una linda sonrisa, sincera, natural. Unos ojos pequeños negros, como si todo fuese uno.
Sentí un mal estar en mi pierna y mis reflejos me hicieron que me agarrase y apretase, como si así se calmara el dolor.
Ella miro con cara de dudativa y me replico “no parece nada bueno eso. Déjame que te lleve hasta tu casa, seguramente necesites reposo”, yo extrañado de su ofrecimiento mire nuevamente sus ojos y nada respondí.
“sube y dime por donde vamos”, “te agradezco pero creo que puedo caminar, no quiero ser una molestia, nuevamente, una piedra en el camino”
Como se echo a reír, habrá pensando que estoy loco, no estoy loco, solo de mal humor, distraído, tenia muchas cuestiones en mi cabeza.
Señalado el asiento con una de sus manos, yo baje la cabeza y subí en la parte de atrás, aprovechamos la bajada y la bicicleta tomo velocidad, mientras andábamos comenzó una charla:
– Mi nombre es Anai, vengo de una exposición en el museo, estuvo muy bien, ¿te gusta la pintura?
– Mucho no entiendo de pintura, pero de mirar si, me gusta mirar. (que palabras mas idiotas, pensé al terminar)
– (se río nuevamente, que forma de carcajear más natural) ¿y como te llamas?
– Gabriel
– ¿Y suelen pisarte? (en forma de broma)
– Solo cuando ando distraído y de mal humor.
– (volvió a reírse, pero que persona más feliz) al menos tienes suerte.
– ¿Suerte? ¡Donde, que no la veo!
– Imagínate si yo en vez de manejar una bici, manejase un colectivo.
– Ahí me hubiesen llevado al hospital.
– Al menos llegaríamos mas rápido, ¿te duele mucho la pierna?
– (yo me había olvidado del dolor, pero cuando me pregunto mi pierna sintió unos agujazos de dolor terribles, que respondí con un gemido) ¡Aggh!
– Eso quiere decir que si.
– A la derecha.
– ¡Como diga! (una vez doblado) nunca antes te había visto.
– ¿Tampoco chocado? (recuperándome del mal humor)
– ¿Crees que voy por la calle pisando gente y llevándola hasta la casa?
– No lo había pensando, tal vez si.
– Buena imaginación tenes gaby (gaby, ya tenia toda la confianza sobre mi esta chica).
– Lo que me faltaría es un poco de realismo y prestarle atención a lo que realmente pasa, como un idiota me cruce en tu camino.
– Siempre hay piedritas en los zapatos (y río)
– La tercera casa a la derecha.
– ¡Como diga!, (deteniéndose) ¿Aquí esta bien?
– Si muchas gracias. (al bajarme y apoyar mi cuerpo sobre mi pierna mal herida, me caí al piso)
– Uyyy (solo ella) vos no estas bien, agarra mi mano y apóyate en mi. (caso bien le hice).

Mi brazo por encima de sus hombros apoyados, entre a casa.
Una vez abierta la puerta, me sentó en un sillón del comedor y fue a buscar su bici, la entro y cerro la puerta, sin antes soltar un “permiso”,
Mientras yo cerraba los ojos del mal estar, ella empezó a girar mirando cuanto objeto haya en la pared. Una vez que se canso de detallar mi casa en voz baja, se sentó a mi lado en el sillón.
Y me dijo “¿tienes hielo?, ¿Dónde esta el freezer?”, “ves aquella puerta, pasándola del lado derecho tienes la luz a la altura de cabeza” le respondí señalando (quien dice que no se señala, pues es mala educación, quien habrá pensando tal estupidez, señalar reemplaza al hablar y suele ser mas efectivo)
Volví al rato, con una bolsa de hielo y subió mi pantalón de jogging para poner el hielo sobre la parte en la que me choco.
Mi cara se contrajo del dolor, y apreté mis labios, con mis dientes.
Ella me miro y dijo “No seas maricon” y río otra vez más con esa dulce sonrisa.
“Que confianzuda esta mina” pensé, también pensé “que linda y simpática”
Y comencé a mirarla con más detalle, su manos eran finas y su piel relucía, ganas me dieron de tocarla para probar que tan suave podía ser (seguramente más de lo que yo pudiese imaginar).
Su cabello era largo, ondulado en los extremos, caída en ambos costados casi perfectamente, dejando una cara larga y con aire de felicidad.
Sus labios pequeños, humedecidos reflejaban un color algo similar entre la mezcla del rojo, del blanco y del rosa, una hermosa boca era adornada por sus labios.
Unas pequeñas pecas le daban gracia a su cara en su nariz.
De cuerpo era delgada, y sus músculos parecían firmes, formados, seguramente la bici era su forma de moverse más frecuente.
Ella prestaba atención en el contacto del hielo y de mi pierna, y miraba con atención, una hermosa expresión.
“Quizás deberías estirar la pierna, déjame mover tu pierna” con sus manos agarro mi pierna, y la coloco por encima de sus piernas (ella se encontraba sentada a mi lado en el sillón), Nuestras miradas se encontraron y no se cuanto tiempo estuvimos viéndonos, tal vez horas, minutos, tal vez tiempo de otra galaxia, tal vez ese encuentro fue el encuentro de otros dos mundos, o de dos estrellas que volando se choca, que terminan siendo una, no lo sé.
Pero yo sentí como su mirada, ventilaba mi ser interior, purificándolo con una suave brisa, con una caricia en mis tontas preocupaciones, y al sentir esto, sonreí como hace tiempo no lo hacía y ella sonrió nuevamente, pero esta vez fue una sonrisa un poco tímida, como si se hubiese escapado.
– Estas mejor
– Estoy mejor
Nuevamente el silencio, nuevamente los ojos que solo no se veían cuando uno pestañaba, pero vaya casualidad, pestañeábamos al mismo tiempo.
¿Como no iba a enamorarme de ella? Respóndame alguien si quiere contradecirme ¿y saben que? Jamás me contradecirán.
Me enamore, me enamore de su mirada, de la forma en que me choco, en su forma de reír, en su amabilidad en llevarme en casa, en su sencillez al entrar en mi cocina, en su naturalidad.
Si me había enamorado, como jamás lo hice y no lo volveré hacer.