Una noche singular


Todo sucedió una noche, en la cual me encontraba triste, otra noche más de tristeza.
Comencé con las mismas preguntas de siempre, pero poco a poco me enrede en una espiral y cada vez todo fue mas profundo, cada vez el mundo se me alejaba mas, estaba yo en el centro de mi mismo
En ese punto donde el corazón se une con la mente y la mente con el alma y el alma con el corazón
Antes no veía nada, antes!, comencé a ver figuras semi transparentes
y poco a poco las veía con mas claridad
mientras mas segundos pasaban, con mas nitidez las veía
una de estas figuras se acerco a mi y me dijo “no eres dios, ni el diablo, tan solo un humano, que ni siquiera eres dueño de tu alma”
¿como podía ser posible eso? ¿acaso yo no era alma? ¿o era simplemente un producto de ella?
Mis ojos miraron fijo sus ojos creyendo que ahí se respondían cada una de mis preguntas
la figura paso a mi lado y lentamente se dirigía caminando. ¿A donde? no lo sé, pero decidí seguirlo ¿por que? tampoco lo se
su aura era blanca, del blanco que jamás he visto, no era papel, no era una nube, era un blanco inconfundible
y de su aura, algo, que lo más parecido que encuentro seria como calor, como un abrigo invisible que abriga nuestra tristeza
seguí entontando caminando tras de el, a su lado, unos pasos adelante
llego hasta un gran portón, saludo con la mano a alguien que no pude ver
pero el gran portón se abrió, la figura blanca paso tras el
pero yo no pude
yo choque contra algo, algo que no se veía ni se sentía
pero algo que no me dejaba caminar, como cuando uno quiere correr en sueños y no puede (tal vez por las sabanas que lo atan a uno a la cama)
al no poder pasar, caí, caí al suelo sentado
y vi lentamente como esa figura se alejaba de mi
y se alejo hasta perderse como si fuera en niebla
una vez perdida de mi vista, mi cabeza y mi cuerpo comenzaron a rotar
pero no veían a nadie
y eso es lo ultimo que recuerdo de esa noche triste.

Introducción


En el camino que camino hay flores, árboles y animales. En el mar en que naufrago hay olas, agua y reflejos del sol.¡Ah! Y una luna que me avisa sobre la tempestad. En el cielo en que cuelgo mis sueños, hay infinitas estrellas. Y en el corazón de este poeta, ¡hay de todo!
¡Porque la vida no se acaba con la muerte!
¡Porque el alma nunca desaparecerá!
La mirada de una mujer enamorada, es el más lindo poema que uno podría escribir y que jamás escribirá.
Porque jamás he necesitado tanto un beso que cuando me encontré atado a las cadenas de la soledad.
Porque he entendido que el perdón, no se da, solo se ha de prestar.
Porque quiero ser un poeta, quizás para demostrar esa otra realidad!
Es que tengo mil excusas para balancear el bien y el mal.
Es que tan solo pido, que no dejemos de soñar.
El sueño es nuestro mejor aliado cuando podamos a estar mal.
Porque el recuerdo no es un castigo si no que es una recompensa por haber vivido un momento.
Y jamás, pero jamás, dejare de imaginar!
Porque me encuentra una noche desvelado y a cambio de llorar de que mañana tendré sueño, la aprovecho con mi creatividad.
Le agradezco al sol que se que siempre esta.
Gracias a que tengo sentimientos puedo sentirme vivo.
Y la razón, la lógica, no es mas que una pequeña parte de uno.
Pero el arte amigos, el arte es manera de reír y llorar del alma al mismo tiempo.

Otra vez el mismo error


“Otra vez el mismo error” se reprochaba Jorge mientras tiraba la hoja a la alfombra, alfombra que una vez fue de color verde y que era tapada casi por completo por hojas.
Agarro la lapicera y comenzó otra vez, cinco minutos después, se volvía a reprochar “no puede ser” otra hoja al piso.
“Esta vez no me equivocare” se dijo con mucho entusiasmo y empezó a escribir sobre el primer renglón, siguió por el segundo, por el tercero, por el cuarto y otra vez se equivocaba, otra hoja al piso.
Ya ni se acordaba ni lo sabía cuanto tiempo llevaba escribiendo y tirando hojas al suelo, lo que si sabia que cada dos horas tenia que salir a comprar un nuevo cuaderno, hasta que tomo conciencia de que iba a ser una tarea difícil y se compro un pack de doce cuadernos y cinco lapiceras de tinta azul.
El teléfono lo había desconectado, y para que no suene el timbre corto la luz, prendió una vieja lámpara a gasoil que tenia de cuando se iba a pescar con sus amigos. Nada lo molestaba, las ventanas cerradas para que el ruido del exterior lo moleste.
Bueno en si algo le molestaba, lo que le molestaba era no poder superarse y cometer siempre el mismo error y ahí iba otra vez, otra hoja al suelo, y otra hoja mas y otra más, y otra más, parecía nunca terminar de llenar la habitación de hojas.
Fue corriendo al baño, se meaba, meo rápido e igual de rápido se subió los pantalones, tan rápido y apurado que su ropa se mojo un poco, pero no le importaba, debía volver a su escritorio a seguir escribiendo, a seguir tirando hojas diría yo.
Y así cayo la noche, sin dormir, llenando hojas que una vez fueron blancas, y así también apareció la luz del alba, justo cuando el gasoil se acababa, pero no he dicho que se acabo, la luz de la lámpara seguía prendida pero a Jorge no le interesaba y a pesar de tener la luz del alba, no la apago, porque no se dio cuenta.
Y le quedaba la última hoja del cuaderno número treinta y cinco, y se dijo “otra vez me equivoque” y tiro la hoja hacia arriba, y esa hoja no cayo a la alfombra, la alfombra estaba tapada por una capa de un metro veinte de hojas escritas.
¿Y que paso ahora que se le habían terminado las hojas?
Paso que sin darse cuenta cuando cayo la ultima hoja cayo al lado de la lámpara y el papel se encendió, y la lámpara estaba toda rodeada por más hojas y todo comenzó a prenderse fuego, y Jorge se dijo “Me quemo en mi error, otra vez he cometido el mismo error”.
Se prendieron todas las hojas y con ellas la alfombra, el escritorio y hasta el mismo Jorge, que con la lapicera en la mano se calcino.

musa, oh! musa!


No importan más las palabras que la voz de tus ojos, sinceros llenos de cariño con mil sueños que el alma quiere cumplir.
Lloran en vez en cuando y de tu boca se pronuncia un deseo, un anhelo, una decisión.
Te levantas y te encaminas hacia el sol, quieres unirte a él, para ser luz, porque parte del dolor te hace olvidar, que en la tierra para mi eres un sol, que me alumbra y deslumbra y me da un bonito calor y color.
Por eso intento abrazarte cuando veo a tus ojos perdidos en el dolor, decirte alguna que otra palabra en el oído que resuma mi amor.
Pasas por las nubes y te quieres eternamente acostar, pero te irías de mi lado, todavía no puedo dejar de volar, por eso cada vez que puedo a tu lado intento aterrizar, y llenarte la boca con algún beso que resuma todo mi amor.
Pero así lo entiendes y así te vuelvo a ver sonreír y con eso me vuelves a iluminar, tus ojos verdes que le acompañan el color del otoño, ese mágico color que me enamoro.
Son tan sinceros, tan llenos de caricias que no se tocan pero que se meten en mi ser.
¡OH musa que me regalas tantas palabras!
¡OH musa que me das amor!
¡A todas horas quiero soñar con tu voz!
¡A todas horas quiero pensarte amor!

Ella recuerda


Ella intenta no llorar y se refugia en sus recuerdos, vuelve a tomar dentro de su imaginación aquella primera margarita para deshojarla y probar si realmente el la amaba, y ella era una niña de apenas 12 años que ya creía en el amor, que soñaba con vestirse de blanco, que sería rescatada por algún valiente caballero.
Me quiere, no me quiere… y el juego sigue deshojando hojas, y al llegar a la ultima ella salta y grita con una gran sonrisa y un gesto de ternura “me quiere, realmente me quiere”
Ella ríe, no para de reír… ella era feliz. Por eso ella se acuerda siempre de aquel momento, donde todo era de colores, donde lo gris, lo gris solo le pertenecía a las nubes y el corazón no era gris, era rojo.
Ella recuerda, es su manera de vivir, de sobrevivir, de sobrellevar su gran dolor, su gran tormento, su gran desilusión.

entiendo


Entiendo, ahora veo claramente como funcionan las cosas, lo único que no me queda claro es ese día y vuelta innecesario, no sé que te ocurre, siempre especule con que no iba a ser tan difícil para vos. Tantas vueltas sin sentido me parece que producen solo dolor, inciertos y confusión, a lo mejor necesitas tantear un poco más los pasos para saber que paso vas a elegir, ¿Qué queres bailar?
Observa atentamente, percibí el ambiente para darte cuenta de que están compuestas las cosas, a lo mejor podes figurarte un nuevo conocimiento para vos, pero no será bueno escabullirse por las llanuras esta vez no.
¿Te distraes? ¿Tan pronto?, abstenerse me parece buena idea, no se que dirás vos, tampoco creo que es importarte el decir, una mirada dice mil palabras, un latir dice millones de miradas.
Contame dale un poco más, sabes que soy curioso que no aguanto tanta inquietud a mi alrededor, me desespera, es como si intentases recoger leña húmeda para una fogata, ¡que manera más estupida de empezar el día!
Espera… ¿Cómo que no me entiendes?, ¿no es sencillo?, ¡oh no! ¡Otra vez no!, espera, espera, no te vuelvas loca, primero encontra eso que buscas y después vamos a hablar, tu lengua se atraganta, ¿acaso te da miedo?.
El frasco se queda sin aire, así que mejor sácale la tapa, pero tene cuidado, hay muchas moscas y demás porquerías por estos lugares, ¡a ver si una se queda con el poco azúcar que para vos quedaba!
Ahora parece que nos entendemos, yo en el monte, vos en el mar, yo con la libertad y vos más allá, ¿allá donde?, ¡ah cierto, las montañas son tan bellas!, si te queda un río yo te presto un lago para que desemboques todo tu dolor o mejor aun te doy un millón de mariposas, un verde césped y de sorpresa un beso con olor a alcohol.
¿Drogas?, ya no quedan más llegaste tarde, ¡que lastima! Si me hubieses avisado siempre alguien aparece para convidar, fíjate por ahí, si por donde venís estoy seguro que de ahí se consigue lo que buscas.
Frivolidad, normalidad que bueno es tu lugar, ¿Cómodo no?, detente vamos a filosofar enróscate entre mi piel pero no sientas mi mente, todo esto puede ser bastante peligroso, más si no lo entendes, ahora uní esa palabra que tanto te gusta pero por las letras y en sentido contrario, ¡¡¡cuidado con el auto!!! Casi te pisan nena!, llegaras a Roma te lo aseguro!

todo puede cambiar


Un día es más que suficiente para que cambie todo, ideales, rutina, sueños, proyectos, etc. ¡todo!, a veces algunas situaciones se prestan para bien o para mal, a veces sabemos escoger y otras veces nos eligen ellas a nosotros, pero sin duda estas situaciones pueden cambiarlo todo y sin saberlo el día llega, sucede en ocasiones que lo presientes o lo sabes o simplemente ni te lo esperas, pero luego que pasa te das cuenta que esa circunstancia cambio todo, que ya mañana no será igual que ayer, y es triste cuando anhelas el ayer, cuando estabas profundamente enamorado de tu vida anterior y deseas que esta nueva nunca halla llegado, pero ya no puedes hacer nada, te queda entender esta nueva vida y sacarle jugo si quieres, tal vez no te importe sacarle jugo, tal vez ya te sientas muerto, pues esa vida que tanto amabas se termino y vas caminando por todos lados muerto en vida.
Esa situación pudo alejarte para siempre de una persona a la cual estabas acostumbrado a verla diariamente, tu rutina cambia rápidamente, te levantas y piensas en ella sí, pero sabes que no la volverás a ver, entonces pensar en ella pasa a ser algo doloroso y lo peor es que no logras sacarlo de tu mente, lloras, lloras, no haces más que llorar, pero con eso no cambias nada, pienso que tal vez no te interese cambiar nada, solo quieres llorar, sabes puedo entenderte, llore por meses y meses sin poder cambiar nada, decidí no cambiar, acepte la decisión de esa situación, pero lloraba y lloraba hasta que trate de no llorar más y descubrí que no podía, mi mente era frágil, me había acostumbrado nuevamente a esta nueva vida y ahora tan solo me queda esperar que una nueva circunstancia venga para cambiarlo todo.

El caminante desolado


Cinco cuadras pasaron desde que salio su casa, las hizo caminado y todavía no reparaba en lo que había hecho hace 5 minutos, necesitaba salir de aquel lugar para encontrarse en soledad con el frío de la calle, ese frío que le hacia sentirse vivo, se sintió algo vacío era una mezcla de no encajar en ningún lado y no quererlo hacer.
Agarro una calle en bajada para apresurar sus pasos, las zapatillas golpeaban y golpeaban cada hoja se cruzaba en su camino, era otoño y eso era bueno. Los perros ladraban y ladraban tal vez no querían que él pase por ahí, pero él no escuchaba a los perros, su oído estaba apuntando hacia su interior, un interior inestable y alterado, dentro suyo el fuego se ampliaba hasta que evaporaba todas sus lagrimas, él se había olvidado de cómo llorar, pero no podía aprender a olvidar a sufrir.
“Voy a esperar ese momento indicado para atravesar la selva sin que el león lo sepa” se repetía en cada esquina, palabras que esconden un gran significado, un gran significado que solo él sabía. ¿Cuál era la selva?, ¿Quién seria el león?, ¿Por qué el león no debía saberlo?, preguntas que solo el podría responder, seguramente nosotros nos equivocaríamos.
Una mente complicada, conceptos cambiados del sentido común, no era fácil entenderlo y él lo sabía, por eso salía de su casa a caminar hacia ningún lado, solo buscaba algo de paz, paz que parecía nunca hallar. Amigos pocos, un amor ya perdido, una familia que nunca se entendieron entre sí, tal vez tanta filosofía no era buena, y más cuando cambiaba todas las semanas, él despreciaba mucho, pero no era con odio ni rencor, despreciaba los errores de los demás que veía en él. Quería amar, necesitaba amar, la paz se escondía en una mujer pero ¿llegaría esa mujer a tiempo o sería tarde cuando aparezca o simplemente nunca llegaría?
Otra esquina pisada, “Voy a esperar ese momento indicado para atravesar la selva sin que el león lo sepa”, mucha gente a su alrededor, pero sus ojos se clavaban en el piso y en las hojas, nadie lo molestaba ni nadie podía molestarlo. Llego al puerto, el olor a puerto no era su preferido pero si sentir aquel viento que hela su nariz hasta ponerla roja, miraba la luna, el agua pero ningún barco llamaba su atención. Escupió más de 3 veces con enojo, con dolor, “me desintegro, ya no puedo más” le dijo a la luna.
“que no lo sepa nadie que nadie comparta este dolor, ya es tarde” volvió a su casa, caminando, pateando, respirando, ahogado.
Miro sus libros, sus escritos, sus poemas, los agarro para abrir la chimenea y quemarlos, el fuego reavivo rápido y por afuera de la casa salía un humo negro, sonrío hace mucho no lo hacia, fue hasta el espejo, se miro, sonrío nuevamente, lo había decidido se notaba.
Fue hasta aquella foto y la rompió, recogió sus pedazos que fueron a parar a la chimenea y junto con ellos tiro una pequeña botella verde, llena de ilusiones y sueños, de planes y proyectos, de amor y ternura.
Cayo al piso y nunca más se movió, todos jurarían que aquel cuerpo nunca tuvo vida.