Los pedazos de la noche


Cuento: los pedazos de la noche
Protagonistas: Sergio y Amanda.

Eran aproximadamente las 12 de la noche cuando Sergio le presto atención al reloj, una aguja se mueve para que las otras se tengan que desplazar, a cada segundo, a cada minuto a cada hora.
El celular lo había utilizado hace 3 minutos para hacer una llamada que nunca fue contestada, Sergio estaba algo furioso, estaba algo harto en realidad y fantaseaba un poco. Se dijo basta y en su cabeza organizo un siniestro plan, sabia que le esperaba una dura condena pero el objetivo lo iba hacer valer.
Tendría que elegir entre ir caminando o ir en auto, pero antes pasaría por el galpón para llevar consigo una hacha hasta la casa de su amada, esa que no le contestaba las llamadas, esa misma que cada día tenia un problema diferente, esa a la cual él la amaba pero que lo hacia sentir como un simple juguete.
Abrió la puerta del galpón, busco el hacha que siempre estaba colgada sobre la escalera caracol. De paso también recogió un martillo y varios clavos de unos diez centímetros.
Metió todo en un viejo bolso, de esos que tienen las tiras en el medio que son como un tubo acostado, y cerró el galpón, después cerró la puerta principal de su casa y ya estaba fuera de ella. Todo estaba listo para partir hacia su objetivo.
Camino varias cuadras, nadie caminaba por la calle, que estaba invadida de niebla, la noche realmente se prestaba para lo que Sergio tenía en su mente. Imaginaba que lindo seria destrozarla en pedazos, clavar alguna parte del cuerpo de aquella mujer sobre el parquet, o colgar su cabeza con alguna soga en el ventilador, prenderlo y que la sangre salpique toda la sala de estar.
Llego hasta la casa de su amada, tranquilamente salto la reja, como perro no tenia, no se escuchaban ladridos, se hizo paso entre el sendero que lo conducía hasta la puerta de madera, la puerta que da al living, saco el hacha del bolso y comenzó a dar golpes sobre ella, su cara era de furia y locura mientras atinaba cada golpe, en la puerta se hizo un gran hueco y Sergio paso él. Se asomo y no había nadie viéndolo, así que decidió ir directamente para la habitación, donde tantas veces la habían pasado tan bien.
Cuando cruzo el pasillo, ahí estaba ella en un rincón sumamente asustada y llorando, las lagrimas caían desde sus ojos hasta el piso, sus mocos en cambio morían en sus labios.
Sergio se acerco a ella, y con una mano la recogió de los pelos y con su mano derecha apresuro el hacha hasta chocar contra su cuello, ella murió al instante pero su cabeza aun no estaba desprendida de su cuerpo así que ahora ya muerta apoyo el cuerpo sobre el piso para que le sea mas cómodo cortarle el cuelo. Golpes y más golpes que manchaban toda la habitación de sangre, también manchaban la cara de Sergio que tenia la furia dentro de él, parecía que era el mismo diablo, su mirada era frenética y oscura.
Cada tanto alguna mancha de sangre se estrellaba contra su cara pero él sentía su atención estaba completamente sobre otra cosa, era todo tan perfecto, había salido tan acuerdo a su plan.
Agarro el cuerpo una vez que logro separar su cabeza y comenzó a cortarlo con el hacha, corto dedos, rodillas, manos y pechos. Sobre el parquet dejo todas las partes del cuerpo como si alguien dejara las piezas de un rompecabezas, las sirenas comenzaron a sonar, Sergio comprendió que le quedaba poco tiempo….

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