Esquizofrenia Parte Final


Todo sucedió cuando habían pasado 4 meses la separación de una relación de 2 años, yo seguía complemente enamorado pensando en ella todo el tiempo, todos los días.
El día transcurrió normal, fui a la facultad tuve 4 horas de clase, en el intermedio me senté donde siempre me sentaba con mi ex novia a besarnos y charlar.
Cuando llegue a casa pase toda la tarde entre la televisión y la computadora, escribí varios poemas y escritos acerca del dolor de tener lejos a quien se ama.
Después de cenar me acosté como siempre a leer algo, estaba leyendo las manzanas doradas de Ray Bradbury, pensé que era una historia pero me di cuenta al segundo relato que eran historias cortas.
Cuando termine de leer apague el velador y a la hora me di cuenta que sería una noche larga, pero esa noche fue muy extraña, ahí comenzó todo.
De repente la vi a ella al lado mío compartiendo mi cama con la misma sonrisa que siempre tenía, no podía creerlo al principio me sorprendí y solamente la admire, era tan real…
Parecía real, lo era para mí, estuve cerca de una hora mirándola fijo hasta que escuche que su voz dijo “¿qué pasa Gaby?”, yo me quede duro y silencioso hasta que volvió a pronunciar “¿qué pasa Gaby?, ¿Estas bien?”, yo atine a decir “si estoy bien, pero no es posible”, “todo lo que imagines es posible” respondió sin titubear, en ese momento mi cabeza navegaba en un mar donde el agua era amarilla, no comprendía nada.
¿Cómo era posible? ¿Era un sueño? No parecía un sueño, si no había dormido, intente despertarme pero al cabo de 10 minutos entendí que no era un sueño, que era real.
Volvió a pronunciar “¿qué pasa Gaby?, ¿Estas bien?”, no sabía que decir ni que hacer y ella me abrazo, si ella que no era más que fantasía me abrazo y lo sentía, beso mi mejilla y la sentía húmeda, todos mis sentidos la percibían.
Pasé toda la noche con ella y no volví a pensar que ella era una ilusión hasta el día siguiente que transcurrió brevemente de esta manera, me levante solo pero mi cama tenia su aroma, me lave la cara, mientras lo hacia note una marca de una mordedura en mi cuello y recordé que en la noche ella me dijo “para que te acuerdes de mi”.
Fui a la facultad pensando lo feliz que estaba teniéndola nuevamente por mi cabeza no se cruzaba el pensar que era una ilusión, al llegar a casa fui al baño y después comí, al rato oigo el timbre y allí estaba tan hermosa, yo me babeaba literalmente.
Entramos al comedor, agarramos unas galletitas y unos vasos de jugo de naranja y fuimos a mi pieza, como si fuera un día más, yo en esos momentos no era conciente, era todo tan real.
Pase una tarde genial, le pregunte si tenia que estudiar o algo y ella me respondió “no tengo nada que hacer más que estar con vos para siempre”, apenas termino sus palabras volví a darme cuenta que era una ilusión, que duro era darme cuenta de eso que chocante, destrozaba mi alma, fui rápidamente al MSN y paso que vi a mi ex novia conectada y justo cambiaba el Nick y la foto, era imposible que lo haga si ella estaba acá conmigo, ahí me garantice nuevamente que estaba derrapando.
Le pedí que se vaya que me deje en paz que necesitaba estar tranquilo y ella abrió la puerta, desapareció, corrí tras la puerta la abrí y no había nadie, de los dos vasos de jugo solamente había uno.
Esa tarde-noche me planteé muchas cosas, disparatadas a veces, lógicas en otras, una pregunta resonaba en mi mente, ¿Qué queres?, realmente quería estar con ella aunque sea una ilusión, o prefería no tenerla ni siquiera en mi mente. ¿Me mataría esta ilusión?, ¿Podría vivir con esa ilusión hasta llegada la hora de mi muerte?
Fueron horas seguidas donde mi cabeza se encontraba llena de acertijos que no tenían solución, al menos no en ese momento, no hallaba uno.
Escribí un pequeño fragmento que decía:

“Ahora duermo solo,
se desnuda mi alma,
mi cuerpo esta frío,
me quedo sin habla.

Las palabras pronuncian,
con el amor que se esconde,
mi ser estalla,
y yo no se donde.”

No quería contarle mi situación a nadie tenia miedo de que quieran internarme o algo por el estilo, así que guarde el secreto, que dolor se siente en esas circunstancias, a veces me ahogaba de desesperación y otras veces reía como un idiota sin entender porque.
Caía en un sueño profundo y de repente me levante, mire el reloj eran las 6 de la mañana, sentía caricias en mi pelo y así era, ella estaba a mi lado acariciándome.
Un escalofrío domino todo mi cuerpo dejándome como sedado, ella simplemente me miraba con la pureza de sus ojos y su pelo despeinado, abre permanecido de esa manera como dos o tres horas, la verdad no se puede asegurar.
Por un momento sentí que el viento soplaba despeinando mi cabellera y que caían hojas como si estuviera debajo de un árbol en pleno otoño, unos rayos de sol se podían apreciar pero estos cambiaban su calor iban de un color transparente hasta un negro, desde un verde hasta en un marrón, la comodidad en la cual me encontraba fue mágica y muy pocas veces aprecie algo parecido.
Pero todo era una ilusión, una ilusión tan hermosa que se percibe irreal, al día siguiente decidí ir a caminar, era ya de noche y afuera caigan las hojas de los árboles como el día anterior lo había sentido, estaba envuelto en un gran enigma, ¡Que decisión tan difícil!, ¿Ser amado por una fantasía o estar solitario en la realidad?, ¿Vivir una vida imaginaria pero feliz de estar con el amor de mi vida o vaya a saber que destino cruel me espera?, camine y camine pero nada podía decidir el amor que nublaba todo mi pensar, nada lógico, nada frío podría salir de aquella caminata de reflexión.
Mi mente era invadida por recuerdos, por sonrisas, por besos y abrazos, es imposible en tal estado pensar en acabar con eso.
¿Y guardar el secreto? debía guardarlo para que continúe todo esto que me era tan feliz.
Vaso medio vacío o medio lleno, me daba igual en algún momento debería beberlo por completo pero ¿podía volver a servirlo y obtener algo completo?
Las calles más vacías que nunca, yo solo en pleno otoño visitando cada vereda para que perro que quiera me ladre.
Volví a casa, no comprendía nada, mi mente parecía ya no funcionar, era un libro sin páginas en blanco, ya estaba escrito, al menos eso sentía.
Y la vi nuevamente tirada desnuda en mi cama “estaba abierto, te esperaba, se te extraña”, otra dura mancha para un corazón que desea pensar.
“Noche salvaje, fiel miel, nunca me dejas, nunca te olvidas.”
Anote apenas me desperté, envuelto en sudor entre tos y calor.
Voces, muchas voces escuchaba, mi conciencia se expresaba en todas aquellas, conclusiones obvias, conclusiones de pasado y futuro, no tomar ninguna me decía otra vos, dejar pasar el tiempo será mejor, ¿acaso no era lo que querías? ¿De que te disgustas?, guárdalo piensa tal vez mañana desaparece y desesperaras. Me volvía cada día más loco.
Estar con otras mujeres no me hizo olvidar el amor, tal vez si hubiese enamorado de alguna gran mujer y ella hiciese lo mismo conmigo hoy no estaría pasando por todo eso, eran pensamientos de todos, de nadie, míos, suyos.
Note que mis proyectos se habían terminado, lanzados al aire día tras día, mi vida estaba realmente perdida, nada me importaba, solo era una sombra del pasado recordando y recordando.
Creía que había hallado la perfección, había alcanzado el amor, ¿acaso no es eso lo que venimos a buscar al mundo?, así lo creía y ese creer desplazaba en importancia a todo, nada importaba, ya nada importaba, el amor estaba a flor de piel todo el tiempo, ¡Bendita Maldición! Solía decir.

El día paso sin más como todos aquellos días rutinarios que se nos presentan en la vida, despertarse solo (no había notado hasta hoy que escribo que ella no estuvo al despertar), desayunar algo rápido, caminar hasta el colectivo línea 74 y pagar 2 pesos en monedas de boleto, malditas monedas siempre gracias algún familiar las consigo ya que si fuera por mi nunca tendría. Llegar a la facultad, saludar, sentarse, recibir información que ya no interesa mientras se piensan en miles de cosas, volverse en el mismo colectivo y caminar hasta llegar a casa.
Luego almorzar, mirar algo de televisión, conectarse un rato para ver si sale algo para la tarde, y esa tarde si salio algo, Juan un amigo me dijo que pasaría por casa.
Y así fue, en 30 minutos estuvo tocando el timbre, la primera vez no escuche, la segunda si y fui a abrirle, ya que nos teníamos cigarrillos decidimos ir hasta Adrogue, un barrio pegado al que vivo, vivo en José Mármol, teníamos ganas de caminar como antes lo hacíamos, nos sentamos en la plaza San Martín justo al lado de la estación luego de comprar cigarrillos en un kiosco cualquiera. Charlamos sobre como venia nuestras vidas y organizamos para hacer algo el viernes que se aproximaba, la idea era sencilla y se resumía en 3 cosas: amigos, patys y alcohol. Fue una buena tarde, Juan tenia que irse a la casa de la novia, yo no tenía nada que hacer, bueno estudiar.
Nos despedimos, el se fue en Bondi, rara vez Juan tomaba colectivos, el era un ciclista de alma, yo volvía caminando a casa cuando me sonó el celular, era un numero desconocido y cuando atendí cortaron me pareció raro pero me olvide de la situación cuando llegue a casa, apenas abrí la puerta, timbre, ¿y quien era? Ella.
Ese jueves fue bueno en verdad, fuimos alquilar películas, compramos muchas cosas dulces como solíamos hacerlo, aunque siempre la película que viéramos se rebobinaba fácilmente 3 veces, ya que el placer nos devoraba en cualquier momento.
Cocinamos unos fideos con salsa que habían salido muy ricos, ideales para la noche, yo los acompañe con vino y ella me siguió, era raro ella nunca tomaba vino.
La primer botella se termino, la segunda termino semivacía también pero le quedaba un poco menos de un cuarto, Yo estaba un poco borracho y luego de hacerlo nos dormimos profundamente.
Nos levantamos casi al mediodía, yo sentía mi garganta muy seca producto del vino de la noche anterior, a ella se la notaba muy bien anímicamente muy energética, nos fuimos a lavar los dientes para luego tirarnos en el sillón a ver algo de televisión, después de ver El Chavo del 8 y de unos minutos de zapping pedimos unas empanadas, al terminar nos tiramos en la cama con la panza tan llena que parecíamos dos inválidos, apenas parecía que podíamos respirar.
El atardecer se apodero de todo Mármol, ella dijo que había prometido ir a visitar a una amiga así que la acompañe a tomar el colectivo hasta una calle llamada Binnon, a unas 3 cuadras de casa.
Luego de que tomo el colectivo fui hasta la casa de Román, otro amigo para aprovechar y comprar todo para la juntada de hoy a la noche y así fue como compramos todo lo necesario, unos patys, pan, unos vinos, alguna que otra coca cola y cervezas.
Poco a poco la gente fue cayendo al terreno de al lado de mi casa, el cual junto a mis amigos lo habíamos preparado quedando ideal para juntarnos ahí a comer, tomar y charlar.
La noche que pasamos fue muy buena, muchas risas, esa noche éramos alrededor de 8 amigos con sus respectivas novias.
Sábado, típico sábado, uno se levanta tarde con olor a tabaco, humo y alcohol, se cepilla los dientes, se baña y todavía siente ese efecto de resaca. No tiene ganas de comer pero come algo que haya en la heladera la cual es abierta en una hora más de 10 veces para cerrarla sin sacar nada. Ve tele, más que tele ve los Simpson que los pasan varias horas, aunque sean capítulos repetidos y vistos por uno cien veces, siempre se ven ciento una vez.
Timbre, nuevamente ella pero consigo sándwiches de miga para hacer unos ricos tostados, ya que intuyó que yo no había almorzado nada. Le di un beso diciéndole que era la más hermosa del mundo, así lo sentía, la tire contra el sillón y la ataque a cosquillas mientras sus risas se trasladaban a todos los rincones de mi silenciosa casa.
Con tan poco uno puede ser feliz, un poco de amor y algún simple regalo inesperado, solíamos darnos sorpresas pequeñas pero que nos llevaban el alma y el corazón. Nos sentíamos tan unidos que no parecía cierto.
Apenas pensé lo feliz que me sentía algo me golpeo la cabeza, era un pensamiento, un cruel pensamiento que decía “no es verdad esto”, fue como si una piedra de veinte kilos cayera desde dos metros hacia mi cabeza y como si un tiro se impactara en mi corazón.
“No lo escuches Gaby” dijo rápidamente ella, yo con tanto dolor no comprendía, ¿escuchar a quien? Como sabia de mis pensamientos, hasta que caí, era todo mentira, una ilusión, si yo lo sabía como era posible que el corazón y la mente me hayan engañado nuevamente.
Me había olvidado que ella apareció mágicamente hace pocos días en mi cama, ella no era la verdadera amaba, pero ¿Acaso se estaba convirtiendo en mi nueva amaba? ¿Amar a alguien que no existe? ¿Amar a un fantasma? Pero no era un fantasma, era una ilusión, sentí mi cabeza estallar y me desmaye.
Me levante, era de noche, estaba todo a oscuras, apenas hice pie me tropecé con una de las patas del sillón, sentí dolor así que no era un sueño, estaba tranquilo por fuera pero ardiendo por dentro, acaso fue un sueño lo de ayer y ella nunca apareció. ¿Cómo saberlo?, sin duda no podría saberlo jamás, había perdido el don de definir que era verdad y que era mentira, todo era dudoso. Poco a poco fui reflexionando que todo era como uno lo aceptaría que no había forma de decir que algo era real, “cada cual ve cosas tan diferentes” dice una canción de Doctor Deseo.
Estuve por varias horas sentado en el sillón debatiendo sobre todo, ciencia, sociedad, conocimientos, religiones, pasado, presente, futuro, realidades, enfermedades mentales, sobre todo.

No sé que será la verdad,
tampoco que la mentira,
pero sé que la sale de mí,
de mis conceptos.
No existe juez imparcial,
en este mundo de inventos.
Existe lo que existe,
porque lo percibo,
si fuera ciego no habría colores…

Anote rápidamente esa especie de poema, lo leí varias veces, ya no comprendía nada, necesitaba salir de aquel estado filosofal, pero como salir, lo único que se me venia a la mente era ella, ella era capaz de trasladarme hacia un nuevo universo, ella lo hacia siempre, lo hacíamos siempre, pero ¿existía ella o no?, ¿existió alguna vez?, “basta!” me decía, agarre el celular y llame a Juan a ver que estaba haciendo, como no estaba haciendo nada, le dije que se viniera a tomar algo y pasar la noche, él acepto, como siempre.
Llego, nos saludamos pusimos algo de música variada, desde Charly García a Pink Floyd hasta Flema, yo tenia una cerveza en la heladera del día anterior y unas que tenia guardada hace una semana, así los vasos fueron llenándose para luego tomarse y volverse a llenar, me distraje bastante lo necesitaba, a veces quería decirle lo que me pasaba pero sabia que no lo entendería, pasaron las horas y mi mente se libro de pensamientos profundos para pasar a esos pensamientos que provocan risas y chistes, imaginábamos situaciones tan irreales como lógicas, también pensamos muchas cosas para hacer durante el año, el sol empezaba a salir y con el nosotros deberíamos descansar, nos esperaba un aburrido domingo.
El día siguiente lo aproveche para ir a almorzar con la familia, esos asados donde siempre se tocan los mismos temas y se hacen las mismas preguntas, yo los disfrutaba igual, hablaba con mi cuñado sobre música y compartíamos algún que otro tiempo para fumar un tabaco en silencio, paseando por el jardín.
Me contó sobre sus proyectos musicales y de los próximos recitales que iba a tener con una banda de amigos, me invito y le confirme que iría seguramente acompañado que me guarde entradas, pero como no era con entradas me paso la data del bar, yo no lo conocía así que estuvo como 10 minutos explicándome donde era y como llegar.
A la tarde-noche ya en casa, leí algunas cosas de la facultad que tenia atrasada, eran bastante embolantes y bueno tuve que cortar casi llegando a las últimas hojas, me acosté ahora si en la cama a leer un buen rato, fue “Metamorfosis” de Kafka, lo que ocupo mi medianoche, me lo devore en pocas horas para sentir los ojos muy cansados y dormirme profundamente.

Me encontraba en la cima de una montaña, a mí alrededor veía verdes colinas y una gran cascada al horizonte junto al sol que brillaba como pocas veces lo he visto, un pájaro se poso en el árbol más cercano, apenas a 10 pasos de donde me encontraba, “pío pío” repitió varias veces hasta que su voz cambio por la de una mujer, era la voz de mi amada y su cuerpo se fue transformando poco a poco hasta que tuvo su piel, sus ojos, su espectacular cabellera y sus hermosas piernas, “vengo para estar conmigo para siempre, nunca estarás solo, esto es amor y yo te amo y siempre estaré a tu lado”, mientras escuchaba cada palabra las colinas cambiaban sus formas y del verde pasto nada quedaba, ahora eran rosas, después naranjas, después azules al igual que el cielo, todo se fundió en un solo color en un azul que se iba transformando a un negro y ella me miraba fijo, cuando termino su última palabra, todo era ya negro como si estuviera en una dimensión desconocida, era la nada misma, pero con ella a mi lado, yo solo miraba sorprendido, “vamos a volar” dijo sin titubear, me agarro de la mano y nos movíamos encima de nada, sobre nada. El viento no acariciaba mi cara, pues no había, de repente aprecio un gran lápiz negro y una planta que en pocos segundos se transformo en un papel blanco, el lápiz se movía solo y cada letra formo lo siguiente “Estaremos siempre juntos”, “firma” me dijo, yo ya firme, al ver el papel nuevamente lleva su nombre “Stefania”, el lápiz se acerco a mi haciéndose pequeño como uno de 10 centímetros, lo agarre con mi mano derecha y cuando iba a firmar, grite “no puedo seguir viviendo este sueño, tengo que enfrentarme a la realidad, vos sos un producto de mi imaginación”, “pero eres feliz” contraataco, “si lo soy, pero esta felicidad no es real, es una enfermedad, es una adicción”, “no puedes dejarme, estoy en tu mente y en tu corazón” me dijo, “no sos vos la que ocupa mi corazón, la que esta en él ya no me quiere, así que debo desaparecer este amor que siento”.

Desperté abrumado, mi cuerpo temblaba, mi rostro tenía marcas de cientos de lágrimas, “debo enfrentarme” me dije a mi mismo.
Me senté sobre la cama y grite “¿Estas ahí? Necesito hablar con vos”, parecía que nada sucedería pero de repente se empezó a formar una forma sobre la pared y luego fue una silueta que fue tomando color y cuerpo, “aquí estoy para amarte” pronuncio con una tierna voz, “yo no te amo y lo debes saber, amo a otra persona”, “Gaby yo soy esa persona”, “no, no lo eres”, “si lo soy” dijo casi llorando, “no me abandones” continuo al instante, “debo abandonarte, te tenés que ir de mi lado, tenés que dejarme descansar en paz, no puedo seguir así”, “nunca” un calor intenso abrazo toda la habitación y con ella a mi mismo, las luces se apagaron y se concentro un destello intenso sobre su figura, lágrimas escapaban de sus dulces ojos marrones y se convirtieron en dagas afiladas, con una rapidez las dagas avanzaron hacia mi y sentí que impactaron sobre mi corazón, mil pedazos salieron de mi pecho, rojo sangre los acompañaba y cayeron al piso, “me voy para siempre, porque te amo y haré todo por amor, porque te amo” dijo suspirando y de ese suspiro un ráfaga borro todos los pedazos de mi corazón para perderse en la nada, yo me desmaye.
Me desperté dos días después, mi celular tenía 5 mensajes nuevos, ninguno interesante, me sentí muerto y así era como estaba, al lado estaba ella nuevamente pero llorando y yo no podía tocarla, ni besarla, yo estaba tieso en un cajón de funeral, era mi funeral, 5 tabletas de pastillas había ingerido y fue ahí donde todo empezó, todo ese delirio que duro apenas 30 minutos de vida, Stefania lloraba y lloraba, estaba hermosa a pesar de unas ojeras negras que cubrían gran parte de su rostro, de su hermoso rostro. Al menos cumplí una promesa, la ame hasta la muerte, la ame toda mi vida, pero falle en otra, prometí nunca abandonarla…

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2 comentarios

  1. marcos said,

    junio 16, 2010 a 11:43 pm

    muy bueno gabi la verdad
    muy bueno sin palabras


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