Escucharlos


“Por favor escuchadme, os imploro sagrados Ángeles de fuego, Diosas del Sur y Grandes Gigantes del Oeste, necesito de su piedad y su grandeza, de su inteligencia y su divinidad, denme valor para enfrentarme a esta gran batalla que me ha puesto hoy la vida, no solo lo haré por los nuestros, si no por todo el universo que os pertenece adorables padres y madres de la tierra, del fuego, del aire y del agua, ustedes que son todo y todo lo serán, dadme valor a mi espada, agilidad a mis pies y puntería a mis ojos, darle animo a mi ejercito, rodearles de rosas para que sientan el aroma y se sientan intocables con sus espinas, para clavárselas al enemigo, ese enemigo de todo, de ustedes también.
No os abandonen otra vez, el pueblo ya no puede soportarlo, pierden la fe y la esperanza, pierden la vida y el sentido de ella, os imploro nuevamente darnos la victoria y siempre será el día en que los dioses estuvieron combatiendo en el campo de batalla, queremos ser solamente la sombra de ustedes, esa sombra que es tan absolutamente poderosa que nunca será vencida si no es por otro dios.
Guíen nuestros caminos hacia la victoria de nuestro pueblo, dejad que se desparrame solamente de aquellos que no merecen vivir, dejad a nuestro pueblo vivir, ellos os aman pero se sienten abandonados, dejad que ganemos la guerra.”
– Y así fue como Trisel desenvaino su espada y junto a un gran grito guerrero se enfrento con todos sus temores.
Pero en esos momentos su contrincante llamado Lundurf, pronunciaba estas palabras :
“Gran pueblo, ya hemos luchado bastante no solo contra el enemigo que hoy enfrentaremos en el campo de batalla, si no contra el enemigo que llevábamos dentro de nuestro pueblo y hasta el de cada uno de nosotros, ya hemos vencido varias veces el dolor, para luchar por la paz y la justicia, mientras que haya pueblos sometidos a unas pocas manos seguiremos luchando toda nuestras vidas, todas nuestras existencias, creemos en la libertad, y ella es la bandera mas preciada la cual siempre tendrá que flamear en nuestras almas, vivirán siempre, en la historia de nuestro pueblo, porque nadie matara nuestras almas, solo podrán matar sus cuerpos, ellos son prisioneros de la ambición, de la codicia y la ignorancia, ellos no quieren ser libres, no quieren ver que pocos se quedan con sus futuros, que viven una vida sometidos a la pena y la tristeza, pero pueblo amado, nosotros hemos vencido eso ya, conocimos el dolor y nos pareció insignificantes, y solo os pido una vez luchar por la libertad de nuestra alma y de las demás almas, solo así daremos fin a toda esta barbarie de los avaros y soberbios que suspiran dolor para sus hermanos y sus vecinos”

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1 comentario

  1. Mariana said,

    enero 2, 2009 a 2:13 pm

    Muy buen relato, lo he disfrutado mucho.

    FELIZ 2009 y nos seguimos leyendo.

    http://gymbrainstorming.blogspot.com/


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